Así es la clinomanía: la obsesión incontrolable por permanecer en la cama

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Tener que poner 10 alarmas para poder despertar; levantarse de mal humor a diario; preferir pasar las mañanas de los días libres en la cama a realizar actividades al aire libre… Si te estoy describiendo y consideras que no hay mayor zona de seguridad que tu cama, es posible que tu obsesión por el lecho vaya mucho más allá de lo que crees. Tanto, que quizás sufras clinomanía, una obsesión incontrolable por permanecer en cama.

Se trata de una suerte de trastorno clasificado como desorden de la ansiedad que lleva a quienes lo padecen a permanecer en el lecho durante gran parte del día sin que exista ninguna enfermedad que lo justifique. Algo así como una adicción a la cama. De hecho, las personas que presentan cuadros de clinomanía o clinofilia, como también se conoce a este mal, pueden llegar a permanecer acostados durante varios días, aun en ausencia de sueño. Lo que empujaría, pues, a estas personas a mantenerse en horizontal sería la enorme sensación de bienestar que experimentan mientras están tumbados.
Uno de los mayores problemas a los que se enfrentan a diario los clinofílicos es la enorme incomprensión que generan sus perezosos hábitos en gran parte de la población. Al parecer, es habitual que el desconocimiento generalizado que existe sobre esta patología lleve a muchos de quienes la ignoran a tildar de “vagos” o “asociales” a quienes la viven en primera persona. Sin darse cuenta, lo que a menudo consiguen con el uso de estos calificativos es propiciar la aparición de nuevos daños de índole psicológica.
Sin embargo, tal y como apuntan algunos especialistas médicos, la gran diferencia entre los perezosos y los clinofílicos es que mientras los primeros son contrarios a la realización de ninguna actividad que requiera un mínimo de esfuerzo físico o mental, los segundos sólo desean permanecer reclinados.
Por si esto no fuese suficiente, la clinomanía también tiene consecuencias a nivel físico. El exceso de horas que estos sujetos pasan en la cama se acaba traduciendo con el paso del tiempo en una mayor sensación de fatiga, en la aparición de distintas úlceras y en una notable pérdida de masa muscular.

Más allá de la incomprensión social y el daño físico, el otro gran asunto que preocupa a quienes padecen clinomanía y sus allegados es la dificultad que entraña diagnosticar un mal que, recurrentemente, es confundido con otros con los que comparte elementos comunes, como la depresión, la apnea o los trastornos del sueño.

Síntomas de la clinomanía

Algunos de los síntomas más habituales que presentan los clinofílicos son la obsesión por objetos como almohadas o cojines, la especial predilección por los días de mal tiempo que les sirven coartada para no salir de casa o la procrastinación crónicapara con todo tipo de actividades dentro y fuera del hogar.
Una de las curiosidades de esta enfermedad es que, a pesar de que cualquiera está expuesto a padecerla en cualquier momento, suele tener una especial incidencia en las mujeres de entre 20 y 40 años, como consecuencia de los cambios hormonales que se originan durante el ciclo menstrual. El otro gran grupo de riesgo es el conformado por las personas mayores. Por un lado, como resultado de su mayor sensibilidad a las perturbaciones de todo tipo, y por otro, fruto de la enorme cantidad de horas que pasan en casa sin apenas obligaciones que les empujen a moverse o a realizar algún tipo de actividad física.
A pesar del creciente interés de la comunidad médica en este asunto, a día de hoy todavía no existe cura para este trastorno. Sin embargo, sí que se existen distintos tipos de tratamientos para lograr que su presencia no impida a quienes la padecen estudiar, trabajar o realizar todo tipo de rutinas y quehaceres diarios. Además del trabajo de psicoterapia y fisioterapia -así como de algunos medicamentos en los casos más severos- parece comprobado que tanto la realización diaria de ejercicio físico como la adopción de una dieta sana y equilibrada mejora notablemente la vida los clinofílicos.